El Mediterráneo me enseñó a mirar despacio. Trabajo manteles pintados a mano porque para mi la mesa no es un trámite, es el lugar donde se celebran las pequeñas cosas, el epicentro de la esencia mediterránea del sur de España.
Cuando trabajo mis lienzos, busco ese ritmo de conversación que alarga la sobremesa sin que nadie mire el reloj. De ahí nacen mis diseños: de las comidas y aperitivos que se extienden hasta el anochecer, con un ritmo sosegado y sin prisas.