La mesa es el lugar donde se celebran las pequeñas cosas: una comida de domingo, un aperitivo que se alarga hasta el anochecer, la cena en la que por fin está toda la familia. Un mantel pintado a mano acompaña esos momentos.

Una pieza única para cada ocasión
Cuando pinto flores o frutos no busco imitar una fotografía perfecta, sino generar en quien se sienta a la mesa las mismas emociones que me recorren mientras pinto cada trazo. Por eso no hay dos manteles iguales.
Hechos para usarse
Un mantel pintado a mano no es un artículo de usar y tirar: es una pieza destinada a embellecer muchas celebraciones. Trabajo con tejidos robustos para que resistan el uso y los lavados sin perder su belleza.
Para regalar o para tu propia mesa
Cada encargo nace de una conversación: me cuentas la ocasión, acordamos el boceto, la paleta y el plazo, y la pieza se pinta en mi estudio de la huerta murciana. Puedes ver ejemplos en la galería y conocer el lugar donde trabajo en Mi estudio.
Si te apetece una mesa con alma, cuéntame qué quieres celebrar.
